lunes, diciembre 17, 2007


LOS NABIS. PROFETAS DE SU TIEMPO. FUNDACIÓN PICASSO MÁLAGA.

No sabeis cómo me regala meterme en una espacio expositivo. Todo está tan silencioso, ordenado. Se respira tranquilidad y la mente puede flotar libremente para observar y dejarse observar por los cuadros. La exposición no está mal, nada del otro mundo, en mi opinión. Me esperaba más de ella, pero bueno, hay algunos cuadros que merecen la pena.




Peliculón, peliculón. Dura casi tres horas, pero cuando se acaba te quedas incluso con ganas de más. La verdad es que Ang Lee pasa de un género a otro como una mariposa. Lo que más me llama la atención, a parte de esa cambio de registro, es que puede hacer una peli tan tremendamente occidental como Sentido y Sensibilidad y luego hacer otra tan oriental como Tigre y Dragón, o como ésta misma. De oriental tiene este film la suavidad de la imágenes, el lento recorrido de toda una primera parte donde los personajes se mueven tenuemente. Desde luego, nada oriental son las escenas tan explícitas de sexo, muy muy explícitas y que, según tengo entendido, las ha censurado el propio Lee para distribuir la película en su país. Eso sí, las escenas de sexo no invocan al puro deseo sexual, son imágenes de tensión en las que se plantea la trágica trama en sus puntos más culminantes. Se trata de una película magnífica, a mí por lo menos me lo ha parecido.

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