Viernes: Fiestas de Benalmádena. No sabía yo que la feria del pueblo de nuestra querida Isa tenía esa marcha. Mu bien, mu bien..mucho merdellón/a, pero unas casetas, como diría Tomás, chulíiiiiisimas. Yo llevaba arrastrando el cansancio de la semana y de ese mismo día en el que estuve montando mi nueva estanteria para las Bellas Artes (¡tengo hasta ampollas en las manos!), pero aguante, aguante. De ese día, llevamos recuerdo. Nos "feriamos" (nuevo verbo, muy útil, por cierto, que significa "comprar lo que sea en la feria") unas tobilleras que no nos pensamos quitar en todo el verano (a Tomás no le duró ni ese día, jaja..Tomás, la has intentado sustituir pero, insisto, no es "la pulsera"). La foto tiene intruso, adivinad cuál...
Sabado y Domingo: Salobreña. Eso sí que ha sido desconectar completamente. Comer bien, nadar, hablar, reir, jugar a las paletas, a las cartas (algunos más en serio que otros!) y mucho más (claro está). Ha estado genial, la verdad. El último día hicimos un pedazo de plato wok (sin wok, pues se nos olvidó), mu bueno, mu sano. Mi apartamento en la susodicha playa es un paraiso, tengo que reconocerlo. Pondré más fotos cuando me las paseis, chicos!
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