Se me olvidaba decir que en Salobreña he ido al cine todos todos los días, ¡cómo me gusta eso de entrar de lleno en la ficción vacacional!. El cine de verano es lo mejor, aunque las pelis no sean una maravilla. Siempre veo los film que no he visto durante el año, normalmente porque no parecían una gran cosa. He visto Tu letra y yo la música (esta sí, sorprendente buena y divertidísima), En busca de la felicidad (lentísima, pesadísima y, además, te deja un retazo de ansiedad y agobio insoportables) y la española Ladrones (que bueno, ya sabemos todos de qué tipo es).

El domingo fui con Isa a ver Fast Food Nation. Desde ese día, si ya la carne no me iba mucho, ahora no puedo ni verla. Me he dado cuenta que mi disgusto por la carne se acentúa durante el verano. Será el calor.
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