jueves, octubre 19, 2006

A RAÍZ DE UNA CONVERSACIÓN INTENSA EN FORMATO DIGITAL
En concreto Bakunin dijo que "si existiese Dios realmente, habria que hacerlo desaparecer". No me acuerdo con exactitud donde y en que contexto lo dijo. Pero está claro que era ateo, porque no consideraba absurdo el probar la existencia de Dios, es decir, para él no bastaba tener fe en su existencia (y en eso llevas razón). El ateo intenta probar la inexistencia de Dios y cuando se ve imposibilitado para ello, al menos imagina las consecuencias de tal existencia. En cualquier caso, lo de "hacer desaparecer a Dios" no creo que lo dijera únicamente por el hecho de que su existencia acarreara una supuesta venganza "por responsabilidad" en las calamidades del mundo (que posiblemente también, teniendo en cuenta el carácter espontáneo y, no pocas veces, violento del anarquismo). Esta afirmación tiene sus más hondas raíces en la consideración de Dios (o la religión) como una autoridad controladora y mermante de la libertad de los individuos. Los anarquistas consideraban (consideran aún) la individualidad libre por encima de cualquier poder potencialmente opresor, especialmente el Estado, pero asimismo Dios. El sustrato de las teorías anarquistas era la idea de Rousseau de que el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad (el Estado, la Religión..) quien corrompe. Por eso Bakunin, defensor de la acción directa y espontánea, boga por la revolución política quebrantadora de aquel Estado tradicional, "completo" incapaz de cumplir el aseguramiento de la libertad de los individuos. La libertad era (es) el máximo valor y únicamente el hombre haciendo uso de ella puede llegar a su pleno desarrollo personal. El mismo ataque sufren la religión y Dios. De todos modos, aunque hables de Bakunin a mí me gusta más otro pensador que coincide ampliamente, pero con matices, con estas ideas. Marx atacaba al Estado tradicional y sus pilares básicos, y era igualmente partidario de su abolición, pero no negaba la utilidad del instrumento estatal para la organización de una nueva sociedad. Era necesaria su reforma y su enfoque hacía los fines humanos. También para Marx la religión es el opio del pueblo porque su función tradicional no es emancipadora sino evasiva, engañosa. No obstante, no creo que Marx despreciara la fuerza de la religión y su misma filosofía acabó por tener tintes "religiosos". En definitiva, pienso que lo que se ha de negar no es la "autoridad" como responsable de "nuestros males". Hay que luchar contra "cierta" autoridad que funciona mal. No es el creer en Dios lo que "ciega", sino creer que el Dios que adoramos es el responsable de lo que nos pasa, es decir, que las cosas pasan porque Dios lo ha querido así. Eso es algo que desde luego merma la libertad individual, la iniciativa y la acción. Dios no es un consuelo pasivo, tiene que ser (para quien crea, claro) un justificación para la acción. Yo no "creo" en la existencia de Dios porque busco justificaciones "para la acción" en otros sitios, pero no quiero "matar" a Dios. En todo caso, me gustaría acabar con el Dios "cegador", el Dios de los ignorantes.
Esto es una reflexión mía, pero yo no soy experta en temas de filosofía o, mejor, de teología. Ten en cuenta que soy "filosofa" pero del "derecho". He estudiado el anarquismo o el socialismo desde un punto de vista distinto, haciendo hincapie en los temas concernientes a la organización político-jurídica.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tal vez te interesara un librillo llamado "De Dios" del filósofo Agustín García Calvo. Ese o cualquier otro. Besos!

P.S.: Cuidado con el "carácter violento" del anarquismo. ¿Estás usando el lenguaje del poder? No creo que haya nada intrínsecamente violento en el anarquismo que no esté también en el comunismo. Otra cosa son las materializaciones históricas y otra más las crónicas y aún otra las conclusiones que de ellas sacaron quienes las escribían. Bezoz!!