lunes, octubre 30, 2006





Llevo un atraso que no sé por donde empezar. Está claro que cuantas más cosas tienes que hacer más cosas te surgen. Y como ya tengo poco tiempo, para colmo, me paran en un control de policia. Y sí, me faltaba el recibo del seguro y la multa la tenía merecida. Así que me he tirado toda la mañana en tráfico, de cola en cola, para pagar el importe reducido al 30%. Si es que cuando necesitan dinero solamente tienen que poner unos cuantos controles...
Que quede claro, el que no tenga tiempo es algo que yo he buscado y quiero. Bellas Artes me ocupa mucho espacio vital. Compaginar estudios y trabajo es un gran esfuerzo. Pero es que, miradme en la foto. Me encanta. Y lo hago porque sí, sin pretensiones ni ambiciones. Además, muchas veces la vida es más fácil si no tienes tiempo para pensar demasiado (y que conste que sé que al final uno tiene que pensar igualmente, y yo lo hago aunque sea en sueños).
Por lo demás, el sábado estuve la mañana entera metida en la librería Luces (gasto en libros: innombrable) y ayer fue un día muy relajante. El horizonte, las olas es, creo yo, lo que más me renueva. Mirar el mar es purificante. Y luego ir al cine, que no faltara más, a ver ese gran peliculón: Infiltrados. Mi prima y yo estabamos tan metidas en la peli que luego, cenando, únicamente hablamos de la trama que, por supuesto, extendimos hasta los puntos más insopechados. Scorsese ha vuelto y vaya que si ha vuelto. El reparto es immejorable, el guión no quiero ni contaros. Así podríamos llegar a una lista infinita de elogios. Una película con movimiento, que sorprende desde el principio. Un Jack Nicholson de sonrisa diabólica (mira que se le dan bien los papeles de loco, ¿será por algo?), un Matt Damon que deja de ser el niño bueno y se convierte en el cabrón número uno y un Leonardo di Caprio que está muy lejos de aquel niñito de Titanic y que hace un papelón (lo de los "tics" en el ojo es buenísimo)...bueno, y todos los demás: Alec Balwin (muy desmejorado, por cierto) es genial cuando sale sudando como un pollo. La moraleja es clara (o precisamente no lo es): quien en lios se mete, mal acaba. La línea entre lo bueno y lo malo se difumina tanto que cuesta reconocer que es ficción y no realidad pura.

1 comentario:

Pepo Pérez dijo...

ahí va mi opinión sobre INFILTRADOS.